Qatar: Otra frustración en un sueño reiterativo (II)
Pablo Diaz | 5 de Julio de 2009
Luego de tantas frustraciones, llegó la primera alegría futbolística de Qatar: Los Juegos Asiáticos de 2006, jugados en su tierra. La selección sub 23 se llevaría el torneo venciendo a Iraq en la final, dando una luz de esperanza a la realidad de aquel país. La base del equipo era la misma que dos años antes había disputado la Copa Asiática de la AFC en China. El trabajo a largo plazo comenzaba a dar frutos, pero aún faltaba lo mejor.
Convencidos a cambiar la realidad para llegar a Sudáfrica 2010, las autoridades qataríes apostaron fuerte: contrataron al uruguayo Jorge Fossati, en ese entonces entrenador del Al-Sadd SC múltiple campeón de la liga local, y ex seleccionador de su país, que había quedado afuera de Alemania 2006 luego de la repesca ante Australia. Además, contarían con los servicios de más de 15 extranjeros que jugaban en su fútbol, tales como el también uruguayo Sebastián Soria (figura en los Juegos Asiáticos de Doha), el brasileño Fabio Montesin, el senegalés Mohamed Ahmed y el saudí Ibrahim Abdulmajed.
El comienzo fue en un play-off ante la selección de Sri Lanka, que en ningún momento estuvo a la altura del acontecimiento, totalizando un 6-0 en el marcador global, resultado que los dejaría directamente en la tercera fase, la primera en modalidad de grupos.
El sorteo no fue nada benevolente. Australia, China e Irak serían los rivales en lo que fue reconocido como el grupo de la muerte. Fossati indicaría en alguna entrevista que muchos dirigentes de FIFA fueron a “darle su pésame” por la mala suerte obtenida en los bolilleros. Sin embargo, el objetivo estaba bien claro y no iban a renunciar a su sueño.
Y los resultados se comenzaron a dar. Si bien los “wallabies” fueron los netos dominadores de la llave, Qatar logró vencer a los vigentes campeones asiáticos y al gigante continental que había tenido su primera participación en una Copa del Mundo en el 2002, clasificando así para la cuarta ronda.
En esta instancia sus rivales serían Japón (una verdadera potencia en Asia, presente en las últimas tres justas mundialistas), Bahréin (que estuvo a un paso de clasificar a Alemania 2006, tras caer en la repesca ante Trinidad y Tobago), la ya conocida Australia y el desconocido Uzbekistán, a priori el oponente que menores problemas podría aparejar. Las previsiones daban a japoneses y océanicos como virtuales clasificados, mientras que los otros tres pelearían por el camino al repechaje con el campeón de Oceanía.
Qatar estaba líder en su grupo luego de una goleada ante Uzbekistán y un empate ante Bahréin, pero hubo un gran percance. Fossati sería intervenido quirúrgicamente de una afección estomacal y debería hacer reposo por más de un mes. Ante tal circunstancia, el director técnico decidió renunciar a su cargo. Gran problema para Qatar, que hasta entonces era la revelación de las actuales Eliminatorias y caminaba a paso firme.
La responsabilidad de sucederlo recayó en el francés Bruno Metsu, con gran conocimiento del fútbol de aquel país. Su debut no fue nada sencillo, ya que enfrente estarían los australianos, los verdugos en la primera fase. El resultado fue una derrota por 4 a 0 que caló muy hondo en el ánimo de todos. El equipo estaba debilitado, el responsable de la gran campaña ya no estaba, y había una gran incertidumbre sobre lo que podía suceder.
Lo que vino después no fue mucho mejor, ya que Qatar prolongó su racha de derrotas a cuatro partidos, 0-3 ante Japón, 0-4 ante Uzbekistán (quizás esta la más dolorosa, ya que las anteriores podían catalogarse de previsibles) y 0-1 ante Bahréin.
Los sucesivos empates ante Australia y Japón (que a priori hubieran sido excelentes resultados) terminaron de dilapidar la chance de llegar a Sudáfrica 2010. Las ilusiones generadas fueron acalladas por la dura e incontrastable realidad.
El sueño se pospone nuevamente, habrá que esperar para las clasificatorias hacia Brasil 2014 para ver si Qatar logra de una vez por todas formar parte de la máxima fiesta del fútbol mundial.







