El Río de la Plata orgulloso, como en los viejos tiempos
Pablo Diaz | 14 de Octubre de 2009
Hablar de Uruguay y Argentina es hablar de uno de los dos clásicos con más historia en el Mundo, quizás sólo comparable con el que enfrenta a Inglaterra y Escocia, pero sólo por lo longevo y no por la gloria que tienen ambas selecciones.
4 copas mundiales, 4 medallas doradas en Juegos Olímpicos, 28 Copas América. Esos son sólo algunos de los logros que cosechan entre los hermanos del Plata. Y por más de que los charrúas no han estado en los primeros planos del fútbol mundial en los últimos tiempos, la historia es una sola y marca que estos dos equipos son dos de los que más torneos ganaron en el orbe.
Casi dos centenas de partidos entre ambos, con favoritismo para los albicelestes, hablan a las claras de la importancia de este partido. Partido en el que Argentina tiene a favor dos de los tres resultados posibles, ya que si suma puntos irá directamente a Sudáfrica 2010, salvo que Ecuador logre la epopeya de ganar por cinco goles en Chile.
El que gane estará directamente en Sudáfrica, el que pierda podrá ir o no de acuerdo a las combinaciones de resultados. Pero la derrota no está en la mente de ninguno de los 43 millones de habitantes que conforman estos dos países en su conjunto. El mundo entero estará pendiente de un juego en el que uruguayos y argentinos se juegan todo, algo no pasaba hace mucho tiempo.
Hay algo más que tres puntos en disputa. A partir de las 20 horas de Montevideo y 19 de Buenos Aires lo que se juega es el orgullo de ser el monarca del Río de la Plata. El mismo que hace 107 años fue testigo del primer duelo entre ambos, el mismo que orgulloso vio a sus dos hijos disputar sendas definiciones de Juegos Olímpicos y Copa del Mundo. El mismo que luego del pitazo final del paraguayo Carlos Amarilla verá al menos a uno de ellos festejar como si hubiera ganado un Mundial.





